miércoles, julio 07, 2010

La justicia vasca echa raíces

La justicia vasca presenta una radiografía que era desconocida en los años 90, o incluso hace solamente una década. El 100% de los juzgados y tribunales de Álava tienen al frente al propietario de la plaza. El porcentaje llega hasta el 85% en Vizcaya y al 78% en Guipúzcoa, unos índices que ponen de relieve el alto grado de estabilidad de la planta judicial. Hace diez años era muy habitual que los magistrados destinados en el País Vasco acudieran los jueves a su despacho con la maleta lista para, una vez terminada esa jornada laboral, marcharse de viaje a pasar el fin de semana en la comunidad autónoma en la que mantenían su residencia familiar.


La gran mayoría de los jueces y magistrados que dictan sentencias en Euskadi son funcionarios nativos o se han arraigado en esta comunidad autónoma. Los recientes nombramientos de Juan Luis Ibarra, natural de Sopelana, como presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y del donostiarra Iñaki Subijana para el mismo cargo en la Audiencia Provincial de Guipúzcoa son un claro ejemplo de ello. Ambos son hombres de la casa y una demostración del nuevo label de la justicia vasca.

El paulatino proceso de estabilización y asentamiento de la judicatura en Euskadi se ha obrado a la par que en la cantera de jueces y fiscales ha ido calando la idea de que esta región es "un muy buen destino" para los profesionales de la toga. Los jueces están echando raíces. Un buen paradigma de ello es el caso del magistrado de la Audiencia de Álava y portavoz de la asociación progresista Jueces para la Democracia en Euskadi, Edmundo Rodríguez, que suma ya 13 años de ejercicio en el País Vasco. Motivos familiares facilitaron su llegada a Bilbao, donde ha fijado su residencia, aunque también contribuyeron los medios materiales de los que gozaba por entonces la justicia vasca. "El resto de las comunidades estaban muy atrasadas y el trabajo aquí era mucho más fácil", admite.

Hace unos años, en el partido judicial de Bilbao -el mayor de Euskadi, con 55 órganos unipersonales que suman casi el 25% de la plantilla judicial vasca-, más de la mitad de las plazas estaban ocupadas por jóvenes recién ingresados en la judicatura que cumplían dos años de destino forzoso en la capital vizcaína antes de marcharse. Esa movilidad, que afectaba también a San Sebastián y Vitoria, se ha reducido ahora de forma sustancial. Tan solo en algunos municipios del interior de Guipúzcoa se rompe este elevado índice de consolidación de la plantilla.

El escenario ha cambiado desde 1997, asegura Edmundo Rodríguez. La situación de Euskadi sigue siendo buena, pero "ya no es excepcional, porque el resto de las comunidades se han ido modernizando". Nueve años después del asesinato de José María Lidón a manos de ETA, la percepción de la amenaza terrorista se ha reducido y contribuido a que parte de los jueces que venían de paso se hayan asentado. Un enraizamiento al que han ayudado también las condiciones especiales, como los incentivos económicos (becas), que reciben los magistrados para hacer "más cómoda" su estancia.

Los atractivos vascos se adentran incluso en el plano subjetivo. "Hay una gran plantilla de funcionarios y abogados, y el ambiente con los compañeros es muy bueno", asegura a sus 47 años Rodríguez, que incluso se defiende con el euskera. Aunque natural de Sevilla, tiene ascendencia vasca y muy claro que su futuro, tanto personal como profesional, está en Euskadi.

Según los datos que el Departamento de Justicia da por buenos, en el País Vasco ejercen 200 jueces titulares (125 en Vizcaya, 32 en Álava y 43 en Guipúzcoa), mientras que hay 35 puestos vacantes (22 en Vizcaya y 13 en Guipúzcoa). Estos datos certifican que Euskadi ha dejado de ser un destino de paso, a diferencia de Canarias, que sufre la insularidad, y también de Cataluña, lastrada por las reticencias que despierta entre los jueces jóvenes el atasco judicial de los municipios del extrarradio barcelonés.

Lo que no ha evolucionado tanto es el problema de las sustituciones, esto es, los juristas que ejercen temporalmente el papel de los jueces y magistrados titulares. Si en 2005 había 94 suplentes, en la actualidad suman 107 -en España hay 1.400 sustitutos frente a los 4.800 que forman la carrera judicial -. El año pasado se realizaron 230 sustituciones en el País Vasco, según el máximo órgano de gobierno de los jueces. El índice de interinidad se sitúa en el 20%. Nada comparado con la situación del Reino Unido, por ejemplo, donde ejercen 3.700 jueces de carrera, frente a 8.000 sustitutos, lo que ya se conoce en este país como "la justicia interina".

Un buen indicativo de la justicia vasca es el alto atractivo que ofrecen las plazas que salen a concurso. Si en Cataluña han quedado sin cubrir 22 de las 36 ofertadas, en Euskadi solo quedó vacante una de un total de 10, según datos del Poder Judicial, lo que pone al descubierto que los tribunales vascos ya no generan una sensación de riesgo entre estos profesionales.

Otro rasgo característico, y diferente al de hace unos años, es el predominio de las mujeres en los juzgados, ya que representan el 57% de la judicatura.

Fuente: elpais.com

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