
Procesos denominados 'monitorios' que en la mayoría de las ocasiones desvelan que el moroso, verdaderamente, no tiene liquidez para afrontar ni uno solo de los recibos.
«Si hay un vecino que no paga, al final quien tiene el problema es la comunidad de propietarios al completo». La frase, espetada por un administrador de fincas, sirve para enunciar una problemática que se multiplica según avanza la crisis.
«En principio, se opta por solucionar el problema sin necesidad de acudir a los tribunales, ya que se trata de un procedimiento bastante largo y lento; sin embargo, parece claro que quien te deja de pagar tres meses, difícilmente podrá hacerlo el cuarto ni el quinto», explican desde PLAM Administración de Logroño.
El hecho de que no haya posibilidades reales de cobro desemboca en el embargo de bienes, si bien las fuentes consultadas advierten de que no siempre es solución al problema...
«El aumento de morosidad afecta al resto de la comunidad ya que, en ocasiones, son necesarias derramas extraordinarias para hacer frente a lo que se deja de ingresar en la contabilidad... Hay quien no entiende por qué debe costear lo que otros han dejado de abonar, pero lo que está claro es que los servicios de una finca son siempre los mismos y, por ejemplo, Iberdrola reclama lo suyo», añaden.
Algo similar sucede a la hora de afrontar obras y reformas en los inmuebles. La difícil situación económica ha llevado a que numerosas comunidades aplacen, por ejemplo, actuaciones de envergadura como renovación de tejados e instalación de ascensores. «Sólo se da el visto bueno a lo urgente siempre y cuando sea estrictamente imprescindible», reconocen desde Servifincas Rioja. «Depende de la comunidad, pero sí que podemos decir que para la gran mayoría se acabaron las alegrías», concluyen.
Fuente: larioja.com
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