
Para Vieira, la situación obedece a que no se han afrontado reformas en profundidad para adaptarse a las exigencias de una sociedad avanzada, lo que convierte a la Justicia en «la gran asignatura pendiente de la Democracia, por lo que no puede demorarse más su superación». Para el presidente del TSJM es imprescindible y urgente que se acometan reformas legislativas que racionalicen la administración de Justicia. Por ello, instó tanto al Parlamento, Gobierno central y Comunidad a que apliquen de inmediato todos sus esfuerzos; mientras recalcó que «debemos arrimar el hombro todos los que trabajamos en este ámbito».
Hasta que cristalicen esas reformas estructurales, consideró «legítimo» que los jueces y magistrados expresen pública y colectivamente el malestar por las deficiencias de todo orden que les aquejan; si bien, precisó que «debe prevalecer la sensatez, la prudencia y el sentido de la responsabilidad», en alusión a la convocatoria de huelga del miércoles 18 de febrero. «Sólo así la sociedad podrá entender y apoyar la protesta». Por último, apeló a «la gran tarea pendiente de los poderes públicos, que debemos afrontar con valentía y decisión».
Sus palabras fueron escuchadas, entre otros, por su predecesor, Javier María Casas, y por miembros de las tres administraciones. Mientras, el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, dijo que no es bueno que la Justicia ocupe a diario primeras planas: «La Justicia no es la persona y los jueces deben ser discretos y callados».
Fuente: ABC.es
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