domingo, agosto 02, 2009

El verano dispara los divorcios

De todos es conocido que en el mes de septiembre se dispara el número de nuevas separaciones matrimoniales. Los expertos lo achacan al excesivo tiempo que las parejas pasan durante el periodo estival, que se ve contrastado con la falta de convivencia durante el resto del año por culpa de la rutina laboral.


El presidente del Instituto de Política Familiar (IPF), Eduardo Hertfelder, ha confirmado que "en el cuarto trimestre se pueden producir hasta 33.000 rupturas matrimoniales cuando en el primero y segundo han sido 30.000 y en el tercero se esperan 25.000 separaciones".

Hertfelder reconoce que lo de que en septiembre se separa más gente por la convivencia en verano de matrimonios que no se tratan tan intensamente en invierno "es una verdad a medias, ya que en agosto los juzgados están más inoperativos, tramitan menos, y nosotros mismos estamos de vacaciones".

Del mismo modo, Eduardo Hertfelder también reconoce que "esas rupturas que ya se han dado de facto, en las que ya hay una incomunicación total de la pareja, y que se solapa durante el invierno por el ajetreo diario, en verano es el momento en el que se dan cuenta definitivamente de que hay dos personas que son desconocidas y se divorcian".

El verano, periodo de reflexión

En un sentido más positivo, el presidente del Instituto de Política Familiar asegura que este periodo estival también "puede tener un efecto beneficioso cuando esos matrimonios que están en crisis, en los que todavía no hay ruptura de facto, les sirve como periodo de reflexión".

Así pues, resume Hertfelder, "a esas personas que estaban rotas de facto, el verano les hace romperse definitivamente, pero hay otras a las que les sirve de periodo de reflexión", aunque, concluye: "es verdad que hay más rupturas que reconciliaciones en verano".

Para que esto no suceda, si es que quiere que no suceda, es fundamental la comunicación, tener capacidad para reducir los conflictos, saber negociar, no despreocuparse de los pequeños detalles y, por supuesto, conocer a su pareja.

El presidente del IPF entiende que las recomendaciones más importantes antes de una ruptura matrimonial son de sentido común y la primera es que “una vida en pareja, con proyectos en común, bien merece una segunda oportunidad y un periodo de reflexión”. Para ello, nos recomienda recordar el espíritu con el que empezamos esa vida hace años con esa persona y el tiempo cuando se dio el sí quiero: "Hay que recordar que todo eso merece la pena".

Igualmente, Hertfelder insiste en que hay que tener presente que en esta vida hay que luchar por todo lo que merece la pena y añade que el hecho de estar al lado de una persona no significa que caigamos en la rutina: "El verano nos sirve para hacer muchas cosas que en invierno no podemos".

La tasa más alta de Europa de separaciones

El problema de las separaciones matrimoniales es un problema general en toda Europa —se producen un millón de rupturas al año, esto es, una cada 30 segundos—, pero España es junto a Bélgica el país que tiene la tasa más alta: por cada 10 nuevos matrimonios en nuestro país se rompen 7.

Esto es así, entre otros motivos, porque según Eduardo Hertfelder, "en España se están viviendo las consecuencias de leyes regresivas para con la familia como es la del divorcio exprés, que ha hecho que se aumente el número de separaciones en lugar de amortiguarlo o reducirlo".

La crisis reduce los divorcios

Por otra parte, la crisis ha repercutido también en este aspecto. La mala situación económica que atraviesa nuestro país ha hecho que se reduzca el número de separaciones matrimoniales, no sólo por lo costoso que resultan los abogados y demás trámites, sino por la incertidumbre de no saber si mañana vamos a tener trabajo.

El presidente del Instituto de Política Familiar recuerda que cuando un matrimonio se rompe, uno de los cónyuges tiene que, aparte de seguir pagando la hipoteca de la casa donde estaban viviendo, tiene que pagarse un alquiler: "es un incremento de gastos muy importante que hace que una persona se lo piense".

Con esto, termina, "no es que digan que no van a romper sino que lo postponen. Rompen de facto, no de iure, hasta que la cosa sea económicamente más clara".

Fuente: elimparcial.es

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